Esquelas

Lee la columna de la bloguera Uka Green

Llegas a cierta edad y te da por leer esquelas. Antes las ignorabas, pasabas la página, pero ahora te has convertido en adicta. Sientes como que el muerto te llama veeeeeen, veeeeeeen….

Comparto esta morbosa pasión con una amiga a quien no voy a mencionar para proteger su identidad (MIRAR A MYRAIDA CON DISIMULO). Al descubrirlo nos abrazamos, pegamos un grito en nombre de esa hermandad esquelística que se lleva en misterio, en silencio, por lo bajito. Hablamos sobre las más recientes tendencias, como por ejemplo:

– Nena, ayer publicaron una divina… había cielo, paz, eternidad… hasta me pareció ver a la muerta elevándose con una sonrisa

Le contesté de inmediato:
– Chica pero dime, ¿fue un full page?.

Noooo -, me contestó, – eso fue lo mejor, sólo fue un cuadrito discreto.

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Acompaño la lectura de las esquelas con un buen tazón de café con leche bien caliente, me regodeo en cada cuadrito, en cada nombre. De vez en cuando aparece un Atanasio, un Protasio, un Doroteo, Heliodoro o una Apolinaria, Eurípida, Deodata… Chequeo si conozco a alguien. Yes! ¡Ninguna baja hoy! Oh shit… se murió fulanito.

Me gustan mucho esas en las que la gente de acá le habla a los del más allá.:

“Mi amor, fuistes (con s al final, ¡horror!), un compañero excelente, (chacha qué embusssteeee), un padre ejemplar, (hellooooooo) y hoy te digo adiós con dolor, (le dolerán las manos, que le pican pensando en los chavos del seguro), hasta el momento en que estemos juntos otra vez. (¡Mierda es! no me muero ahora ni pa'l carajo. Ahora es que voy a gozar, so’ hijo de puta, que bastante que me pegaste los cuernos… viuda y con dinero, jajaja)”.

“Fulano, tu partida deja un vacío insuperable, (clase de embuste, ya tenemos candidato para la posición, que bastante viejo y vago que éste se había puesto), y hoy rogamos por el eterno descanso de tu alma. (Ojalá se fría en el infierno, bastante que nos jodió). Tus empleados.”

“Querida esposa, (¿querida? querrás decir pendejida, que bastante que te soporté), será difícil superar tu partida, (que cojones, pero si ya tenías la chilla), pero me consuela saber que estarás descansando y lejos del dolor. (Este tipo es un cabrón, ni una sola vez fue al hospital y mucho menos me atendió). Nuestro amor vivirá para siempre. (Ahora cuéntame la de Batman, que hace tiempo que no la veo)”.

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Colocar una esquela no es nada fácil. En medio del llanto por la muerte de mi madre le dije al señor de la funeraria su nombre completo, la fecha de nacimiento, el lugar, la clave de la ATH, el Seguro Social y hasta el número del celular. Iba repitiendo como tonta, atacada en llanto, pensando en cuál verso bíblico debía poner, cuál cruz, paloma o santo y, lo peor….el mensaje. Me acordé de las esquelas leídas. Menos mal que pude escribir un parrafito cariñoso y respetuoso, sin verborreas y aspavientos.

Un año después regresé a la funeraria cuando murió mi abuelita. Mi tío Rafi y yo nos sentamos en aquella salita que yo ya conocía. Luego de dar la información de rigor pasamos a los detalles.

– ¿Qué verso quieren poner?

Y mi tío empezó la letanía.

– Bendito, si la pobre vieja no necesita esto, si se fue como un angelito, esto es gastar dinero de más.

– ¿Y que texto prefieren?

– Mami tuvo una buena vida, esto es innecesario, lo importante es cuánto quisimos a la viejita.

– Cállate tío -, le dije.

– ¿Desean incluir alguna figurita?

– Eso de las figuritas tampoco es importante, si total, el angelito es ella, que se fue como una santita.

– Tío please, lo justo es que se entere la familia.

– Bueno, pero si total, mira, si lo importante es lo que se da en vida, a mi me entierran si nada de esto….

– Carajo tío, o te callas la boca o por mi madre – que es tu hermana – y por mi abuela – que es tu madre – te juro que cuando te mueras te vamos a celebrar un fucking baquiné con música, lechón, plátanos sancochaos y cuanta cosa aparezca… y durará tres días y habrá pleneras y te pondremos en una caja con blin blin y te haremos una esquela de una página entera, con cruces, con cuanta paloma hay en este álbum, con San Martín de Porres, San Francisco de Asís, San Gregorio, San Ciriaco – San Ciriaco era un santo o un huracán? – y todas las vírgenes… ¡pá’ que te jodas!.

Tío se quedó frío y de su boca sólo salió OKEY.

Tengo advertido también a mi marido.

Pónte pa’ tu número. A mi me pones una bonita. No me hables ni pa’l carajo, pero notifica que me fui para que mucha gente venga a la funeraria. Me cremas nene. Noooo, no me entierres que después de haberme gastado una purruchá en potingues y faciales no estoy pa’ que me coman los gusanos. Nooooo. Además, y si no estoy muerta completa? O sea, si estoy medio muerta? Uy, como en las películas, guayando con las uñas la tapa de la caja para que alguien me salve. Nooooo.

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Ya te dije, me cremas. Pero me velas, no nene no, no te vas a ahorrar esos chavitos. Me haces un buen funeral con la caja cerrada y una fotito. No seas estinche, no es momento para caminar de codos mijo. Y cuidado con la esquela. No la pongas muy chiquita, ya te dije que tacañerías nooooo. Y me pones una palomita mona, de las que son en siluetita.

Cuando me da coraje con marido y no sé que decirle para herirlo lo amenazo con la esquela, o sea, con la suya. El que es tan escueto, escuetísimo, parece hijo de mi tío.

Te voy a poner una de página entera, con to’s los adornos y diseños decorativos. El texto? Mi amor, mi amorcito, te quiero y te adoro pero me has jodido. Estiras la pata primero y me dejas con este lío, vieja, cansá, y con cuatro hijos. Qué bonito ah, y tu dormidito, como te gusta. Menos mal que por lo menos me libro de los ronquidos. Y ahora te aguantas allá tu solito. Esto era hasta que la muerte nos separe, o sea que caput, finito.

 

Esta columna expresa solo el punto de vista de su autor. Uka Green es publicista y bloguera. Puedes contactarla a través de su página de Facebook: Uka Green o visita su blog Cincuentaytantos.

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