La pandemia inyecta nuevo vigor a la holografía

La holografía es distinta al livestreaming usado en las redes sociales

En estos tiempos de pandemias y distanciamientos sociales para evitar contagios, así como uso de conciertos y teatro por videos en vivo, y sobre todo, salones de clases virtuales, es interesante volver a abordar el tema de los hologramas.

Esta es una de las nuevas maravillas de la ciencia digital. Consiste en proyectar imágenes virtuales casi reales, a largas distancia.

Distinto al livestreaming en las redes sociales, esta tecnología tiene visos de ciencia ficción y promete convertirse en una de las principales herramientas de trabajo virtual para uso en industrias, comercios, escuelas, universidades, la política, gobierno, el mundo militar y en los hogares. Lo tridimensional es lo que lo hace diferente.

La holografía capta imágenes de seres vivientes con su movimiento total, en tiempo real, en tres dimensiones, junto con un sonido ambiental. Se trata de un realismo extremo casi equivalente a una presencia real, con sus escenarios circundantes. Una vez la imagen es captada, se le comprime digitalmente y es transportada a través de una red de banda ancha y “materializada” en otra parte del mundo mediante tecnología laser. De lo único que carece es de olor y tacto. Por ahora…

El público tuvo su primer asomo a gran escala de lo maravilloso de este invento durante la famosa escena de Star Wars en la cual Luke Skywalker se topa con un mensaje holográfico de la Princesa Leia.

En Puerto Rico, la vimos durante las elecciones del 2012 cuando Televicentro (Canal 4), realizo “entrevistas” virtuales con los candidatos a la gobernación durante todo el proceso de votación e igual hizo Telemundo en 2020. En años recientes, artistas del hip-hop y el reguetón han montado espectaculares conciertos con imágenes holográficos a granel e impresionante como el avión de Daddy Yankee en su concierto del 2019. Al presente el proceso es todavía algo costoso por lo cual no se ha generalizado.

COVID 19 – Sin  embargo, con la pandemia del coronavirus en 2020, muchas entidades están considerando con mucha atención las posibilidades de las telepresencias para evitar agrupaciones de personas en espacios confinados.

En el mundo de los negocios, la telepresencia se usaría para reuniones de grupo, sin que los participantes tengan que viajar físicamente al lugar del cónclave.  O se pueden usar para “visitar” a un cliente en otra parte del país o del planeta. Los ahorros en costos de boletos de viaje, hoteles, comidas y alquiler de vehículos, serían cuantiosos.

EXPERIENCIAS – En la India, varios candidatos políticos ya usan la tecnología de hologramas para hacer campana políticas en varios lugares distantes a la misma vez.  Una empresa polaca experimentó con nubes de vapor de agua para proyectar imágenes realistas y en 3D, sobre un escenario público. Los parques de atracciones en Estados Unidos usan tecnologías semejantes de enfrentamiento holográfico con mucho colorido, sonido y dimensiones ampliadas.  El Massachusetts Institute of Technology experimenta con modos de manejar equipos o materiales desde lugares remotos mediante tecnologías holográficas de tacto real. Esto es lo que la metafísica llama telekinesis.

Ya la holografía es usada en aeropuertos internacionales donde ujieres virtuales explican a los viajeros las reglas de seguridad y de distanciamientos. En centros comerciales de Asia y de Europa, utilizan figuras humanas holográficas para anunciar productos, o servicios.

TELEPRESENCIA –  En la esfera de la salud, médicos cirujanos se podrían entrevistar a distancia virtual con un paciente a ser operado. Otra posibilidad futura es visitar holográficamente a enfermos en aldeas remotas y aisladas por eventos catastróficos. Se prevé además, que los padres podrán visitar al cuido de sus hijos a distancia desde su lugar de trabajo. Una novia podría tener una cita con un soldado que está en una misión militar al otro lado del planeta. Un profesor podrá dar clases en presencia holográfica frente a un salón lejano repleto de alumnos.

Se puede ya casi imaginar algún día un certamen de belleza internacional, donde las candidatas serían proyectadas desde sus respectivos países a un escenario central.

Una vez que la tecnología esté perfeccionada, las posibilidades son infinitas. La telepresencia es visualizada por los expertos con la próxima plataforma de colaboración masiva de la Web. Sería más efectiva y convergente que las redes sociales.

Por ejemplo, seres animados digitalmente podrían interactuar con seres vivientes en una tarima a través de diez zonas de tiempo distintas. Y miles de músicos en distintos países tocan una sinfónica sin moverse de su hogar. Quizás en el futuro hasta las guerras serían virtuales. Ojalá.

Rafael Matos es periodista y profesor de multimedios, así como mentor universitario. Contacto: [email protected].