Piden acelerar las migraciones de datos a la Internet

La tendencia es hacia lograr una nube electrónica verde

A medida que gana impulso el llamado hacia lograr un ciberespacio más ecológico, los usuarios deben preguntarse que es lo más limpio, si mudar sus operaciones a una nube pública, a una híbrida o una privada.

En esencia, la computación en la nube significa disponibilidad de recursos informáticos, especialmente el almacenamiento de datos y la potencia del software, todo sin una gestión directa por parte del usuario. La tendencia hacia una nube electrónica sostenible requiere que los proveedores de servicios de Internet deben estar comprometidos con una mayor reducción de la huella del carbón, uno de los principales problemas contaminantes con las tecnologías actuales.

Históricamente, los proveedores de servicios en la nube se esfuerzan más por lograr agilidad financiera,  seguridad cibernética  y poder informático.  Ahora deben añadir sostenibilidad ecológica en la infraestructura del ciberespacio.

NUBES    Una nube pública ofrece una variedad de servicios y recursos accesibles para cualquier persona que se suscriba y pague por ellos. Está dirigido por una corporación cibernética que es responsable de los servicios y el mantenimiento de su infraestructura. Opera en una plataforma compartida de servidores, por lo que la ciberseguridad siempre es una preocupación. Los ingresos se contratan a largo plazo o como un servicio de pago por uso. El usuario tiene muy poco control sobre el diseño y los productos que ofrece este tipo de empresa electrónica.

En cambio, una nube privada está en las instalaciones o fuera de las instalaciones de una empresa, y está operativa únicamente para el uso de una sola organización que sería el titular. Todas las configuraciones de la nube las decide el propietario. La operación puede ser por la propia organización o puede ser subcontratado a cualquier tercero. Solo la propia organización puede utilizar los servicios de nube privada.

Entanto, la nube híbrida es una combinación de ambos, Ofrece opciones más flexibles para los servicios prestados. Sin embargo, este concepto es mucho más caro y complejo ya que se requiere interacciones extensas. Lo mejo es que este tipo de nube proporciona acceso a organizaciones internas y externas.

ECOLOGÍA – Desde 2013, las empresas con un desempeño ambiental constante han estado presionando para que se intensifique el paso hacían una Web más ecológica. Su primer llamado es para que las empresas de Internet sean más eficientes en el eso de energía operacional.

Las estrategias incluyen hacer que las nubes públicas sean más rentables que los centros de datos privados, y,  que cualquier migración debe reducir las emisiones de dióxido de carbono en 59 millones de toneladas por año,

Esto sorprendentemente equivale a sacar de la carretera  22 millones de automóviles.

La premisa es que con tales migraciones,  se eliminarían millones de toneladas de desperdicio de materiales, al menos para mediados de este siglo. Además, una nube ecológicamente sostenible proveerá uso mejor de datos almacenados y métricas más eficientes para las empresas emigradas y para las mismas redes sociales.

MIGRAR –  Mover las operaciones informáticas de una empresa o de un usuario hacia una nube ecológica tiene sus trucos. Cualquier viaje de migración a un ámbito de nube sostenible comienza con la apropiada selección de operadores con buen historial ambiental. Además, cada empresa debe planificar cómo construir, potenciar y operar sus nuevos protocolos informáticos, pero sobre todo, retirar limpiamente sus antiguos centros de datos.

Para aprovechar el costo de moverse a una nube más verde, existen algunos pasos elementales que incluyen modernización, gestión innovadora y un procedimiento de migración inteligente. Lograr estos pasos, dicen los expertos, desbloqueará la flexibilidad, la agilidad y las nuevas oportunidades de crecimiento que requieren los negocios digitales de vanguardia.

En resumen, hoy en día, las empresas están aprovechando la nube como un habilitador clave y para reinventarse comercialmente. Esto especialmente cuando la pandemia de COVID ha acelerado aún más esa necesidad.

Las nubes públicas representan un movimiento más limpio hacia una infraestructura energéticamente eficiente y definitivamente más rentable que tener centros de datos obsoletos y su  terrible huella de carbono. Veremos cómo resulta todo.

El autor es periodista veterano, profesor de multimedio y mentor universitario para narrativas digitales. Contacto: [email protected].