No logramos evitar un segundo toque de queda

Por: Dr. Manuel Prats Vega

Aeropuerto Luis Muñoz Marin. - Suministrada

Al realizar mi primer escrito, Evitemos un Segundo Toque de Queda publicado el 11 de mayo de 2020 presenté mis recomendaciones de como se evitaría un segundo toque de queda. Sin embargo, el plan de reapertura escalonada del gobierno de Puerto Rico no hace mención de estrategias que eviten la entrada al país de pasajeros contagiados. Un señalamiento medular de mis recomendaciones.

     Advertí que el aeropuerto internacional era nuestro Talón de Aquiles debido a que la mayoría de los vuelos que llegaban eran de zonas calientes. También mencioné que el discernimiento de pasajeros con termómetros termales y entrevista de síntomas son ineficientes. Es de conocimiento general que la mayoría de las personas contagiadas que llegan al país se detectan en la libre comunidad y no en el aeropuerto.

      En las últimas dos semanas el número de pasajeros que llegan al país ha incrementado exponencialmente (de 500 a más de 5,000 diarios). Cuando observo las estadísticas del Departamento de Salud me preocupa como se ha disparado el número de pacientes contagiados por Covid-19, pacientes hospitalizados a 254 y pacientes en intensivo a 18 mientras el total de muertes a 171. En menos de una semana se han duplicado. A principios de junio había 1% de positividad por cada 100 pruebas moleculares realizadas y al presente estamos en un 5% de positividad.

      Para los que entendemos de esta materia ya sabemos que estamos en una propagación exponencial del virus. Si no hacemos nada tendremos de 400 a 500 pacientes hospitalizados para fines de julio y alrededor de 1,600 a finales de agosto. Este repunte de casos en el mes de julio también se debe a la reapertura de la mayoría de los sectores económicos del país. Cabe señalar que la mayoría de los sectores lo han hecho responsablemente pero nuestra idiosincracia y cultura no nos permite ver el elefante blanco frente a nosotros. Hay una gran diferencia entre personas conglomeradas con mascarillas y sano juicio y personas conglomeradas conglomeradas con mascarillas pero ingiriendo alcohol, en estado de euforia y sin inhibiciones. Es imposible seguir las directrices de como protegernos del Covid-19 cuando ingerimos alcohol en público.

     El que ha observado los estragos y el caos que ha propiciado la pandemia desde enero de 2020 sabe que no hacen falta datos adicionales para comprender en la grave situación en que estamos. Como dijo el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo: “No podemos permitir que el Covid nos tome la delantera”. Eso fue lo que precisamente pasó allá  y el resto ya es historia.

En estos momentos el control que teníamos de la pandemia la hemos perdido. Nos tomó la delantera y la reapertura al turismo ésta semana le ha dado más fuerza a la propagación del virus.

     Al tener Puerto Rico menos recursos en todas las agencias gubernamentales y una economía muy frágil no nos podemos dar el lujo de cometer los mismos errores que en Estados Unidos. Debemos utilizar un modelo que se adapte a la cultura, idiosincracia y a la población más vulnerable. Se necesitan implantar tres medidas de inmediato:

  • Lockdown de tres semanas como el que se implantó en marzo de 2020
  • Orden y estructura en la reapertura del turismo. No hay manera de detectar los pasajeros contagiados que llegan y no hay monitoreo efectivo.
  • Exigir pruebas moleculares a los pasajeros luego de llegar a su destino final.

     De la misma manera en que fuimos pioneros con el toque de queda el cual ordenó no salir de nuestras casas por cerca de 50 días también se le puede ordenar a todo pasajero que llegue la prueba molecular. Es lo justo para todos. El no realizar dicha directriz va en contra de nuestra sobrevivencia y de nuestro futuro.

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