Maravillas de la Web: Interactividad

El siglo 21 asoma una vida interactiva intensa entre humanos y máquinas

La Internet y su gigantesco engendro  –la Red– siempre están en constante evolución a medida que surgen nuevas tecnologías desde todas partes del mundo.

Entramos ahora en la segunda década del siglo XXI con Internet definitivamente transformándose en una base de usuarios más masiva. Es aconsejable que los usuarios de la Internet, en particular, vigilen de cerca estos cambios porque también pueden surgir con cada innovación digital oportunidades para simplificar labores o hacer nuevos negocios.

Para bien o para mal, muchas de estas nuevas tecnologías surgen casi de modo silvestre y si su utilidad no es captada de inmediato por los cibernautas, dada la rapidez de los cambios o por sus complejidades técnicas, nos vamos quedando en el pasado mecánico.

La Web no es ni será la misma todos los días.

DISPOSITIVOS –Por un lado, Internet no seguirá siendo por mucho tiempo el dominio exclusivo de las computadoras y las plataformas móviles. Cada vez más dispositivos que llevamos encima, y esto incluye las ropas, se conectarán e interactuarán con los millones de servidores que conforman el ciberespacio. Sobre todo, los enseres domésticos digitales.

Lo más visible hoy en día son los televisores inteligentes en nuestros hogares, las pantallas electrónicas en las escuelas y hospitales, o en los espacios públicos. A partir de ahí, el abanico se abre cada vez más a otras esferas personales, como el consumo de alimentos, negocios de empresa a empresa, los servicios gubernamentales y los industriales.

Hoy en día hay unos tres mil millones de dispositivos informáticos conectados a Internet. En cinco años, los expertos estiman que 18 mil millones de dispositivos estarán activos. Espere muchos dispositivos de comunicaciones portátiles y una amplia gama de electrodomésticos interactivos. Veremos a muchas personas con inserciones de diminutos dispositivos de radiofrecuencia en sus cuerpos, algunas por razones médicas, algunas por seguridad y otras por socializar o por expresión artística. Ya hay, de hecho, tatuajes que interactúan con la Red.

INTERACTIVO – En términos de comercio, las pantallas de video llenarán paredes en aeropuertos, hospitales, parques, puertos, centros comerciales y en las aceras. Las pantallas llevará anuncios y modos inteligentes de publicidad. Los vendedores holográficos conectados a la Web aparecen como fantasmas en los pasillos de los centros comerciales, ansiosos por derramar su labia digital. Las vallas publicitarias conectadas a la nube interactuarán con los viajeros en la calle, en los trenes, barcos y en el aire con mensajes promocionales de actualidad, incluidos informes de tráfico patrocinados por empresas, información meteorológica y datos de navegación para carreteras.

Los parquímetros interactuarán con los conductores y las estaciones automáticas de peaje le informarán sobre las opciones de compra de automóviles. Los cajeros automáticos promoverán préstamos bancarios y productos de inversión. Las habitaciones del hospital ofrecen pantallas para conferencias matinales entre pacientes y médicos.

En las habitaciones de hotel, los mayordomos electrónicos programados por los ingenieros de software de la industria de servicios asesorarán sobre seguridad, simulacros de incendio y servicios domésticos a los huéspedes recién llegados. En las pantallas de mostrador de las tabernas, restaurantes y cafetines, habrán anuncios sobre toda gama de bebidas, precios y refrigerios adecuados para cada libación.

Las escuelas y universidades aprovecharán las avanzadas redes semánticas del siglo 21 con nuevos tipos de opciones educativas, que incluyen profesores a pedido, textos electrónicos desde la nube, trabajo remoto en el hogar y laboratorios tecnológicos virtuales.

Los lugares de fabricación verán líneas de ensamblaje administradas por Internet, sistemas de entrega interconectados, inventario de equipos y materiales basados en la Web, procedimientos de producción y cronometraje, no mediante relojes de entrada sino por supervisores virtuales en forma de avatares. Los sensores conectados a Internet gestionarán todos los aspectos de la jornada laboral y nuestros servicios de transporte público.

VIDA DIGITAL–  Todas nuestras rutinas diarias estarán de una forma u otra vinculadas a la World Wide Web. No solo nuestras computadoras y teléfonos inteligentes, sino incluso nuestros inodoros, sombreros, espejuelos, accesorios de vestir, joyería y hasta los maquillajes serán interactivos. Todo nuestro historial médico se almacenará en algún lugar de la nube electrónica para un acceso rápido, oportuno y preciso por parte de profesionales de la salud que estén autorizados a manejar estas redes. Al menos, eso esperamos.

Los robots harán complicados procedimientos quirúrgicos de la misma manera que estas máquinas e inteligencia artificial fabrican automóviles con tanta precisión hoy en día. Nuestras citas médicos serán gestionados por los secretarios cibernéticos, conectados a nuestros teléfonos inteligentes y televisores para evitar tiempos de espera innecesarios en el consultorio. Los laboratorios reunirán todos nuestros datos personales en un único archivo digital para acceder desde cualquier parte del mundo.

Los trenes, automóviles, camiones de carga, barcos y algún día pronto los aviones, serán autónomos y robóticos.

Y todo esto es sólo el comienzo de todo un nuevo mundo electrónico.  Como si fuera poco, algún día, nuestro velorio y funeral será todo virtual, frio y sin ceremonias emotivas. Ya la pandemia del COVID-19 nos ha dado un breve asomo de esa nueva realidad.

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