Maravillas de la Web:  Fatiga del videochat

Los usuarios se quejan de agotamiento mental después tantas muchas reuniones en línea.

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La cibernética ha ofrecido una buena solución para remediar un poco el distanciamiento social que requieren los tiempos de pandemia en el 2020: la videollamada.

Sin embargo, resulta casi incrédulo pensar, que los usuarios frecuentes de las videoconferencias –sea como parte de su trabajo o para socializar– han comenzado a sufrir otra especie de epidemia social, agotamiento por conversaciones virtuales.

“Fatiga de las videollamadas”, le llaman los expertos en ciencias de las comunicaciones sociales. Se manifiesta de varios modos.

Los usuarios se quejan de agotamiento mental después tantas muchas reuniones en línea. Los psicólogos identifican otro tipo de fatiga: la concentración constante ante lo que dicen los demás conferenciantes o conversadores ya que hay temor a perderse algún comentario clave. Otro cansancio proviene de tener que coordinar tantos horarios claves, fechas de llamadas y confirmar participantes.

CONEXIONES – Si uno se deja llevar por la cantidad de descargas,  el software de videoconferencia ha sido un gran éxito durante la pandemia de coronavirus. Muy en particular para las comunicaciones empresariales.

Antes, los programados de videollamadas claves eran Skype, Face Time, Amazon Chime, Google Meet, Hangouts y Microsoft Teams. Entonces, para llamadas sociales en vivo, llegó Zoom, y pronto también tuvo su uso profesional intenso para las reuniones virtuales.

Zoom pasó de 10 millones de participantes diarios durante diciembre 2019, a más de 200 millones en marzo 2020.  Los chats de video, en ese sentido,  ofrecen beneficios, ya que ayudan a las personas a mantenerse conectadas a pesar del aislamiento social.

Pero la socialización virtual intensa trajo un nuevo fenómeno real: la consabida "fatiga de videollamadas".

Es la sensación de estar agotado por interminables reuniones virtuales, chats o llenar cuestionarios de participación. Los académicos dicen que las razones detrás de esto incluye  tener que actuar para la cámara y, sobre todo,  echar de menos la experiencia real de poder hablar con personas de carne y hueso.

SOBRECARGA – ¿Por qué a algunas personas les resulta tan agotadora la videoconferencia?  Gran parte se debe a que nos vemos en la pantalla y, naturalmente, queremos presentar una buena imagen a amigos y colegas. Hacemos esfuerzos adicionales a nivel subconsciente de buena presencia.

En el caso de las videoconferencias de trabajo, muchas personas conocen que Zoom tiene un mecanismo que permite a la persona que originó la reunión virtual, saber cuales participantes no están prestando toda su atención. Esto pone un estrés adicional, pues cada participante tiene que hacer un esfuerzo adicional para estar atentos. Manejar su mejor su lenguaje corporal y evitar señales no verbales de distracción. Todo esto, a nivel inconsciente, puede resultar agotador en la mente, Los participantes no pueden relajarse durante la conversación, de una manera natural.

VISUAL – Otro factor explorado por investigadores es la duración de la mirada. Si bien las personas están felices de mirar a las personas con las que se sienten cómodas durante períodos más largos, las miradas de más de tres segundos pueden sentirse incómodas en situaciones menos relajadas. Los retrasos en la transmisión del habla de poco más de un segundo del livestreaming por una señal de WiFi débil pueden hacer que los participantes perciban a los que están en la videollamada como menos atentos.  Y, por último e inconfesado por muchos, en  términos simples, a los seres humanos les gusta la variedad, pero ahora muchos aspectos de nuestras vidas se unen en un solo lugar: las videollamadas.

REMEDIOS – La buena noticia es que hay muchas maneras de reducir la fatiga del video chat. Una es hacer descansos a intervalos durante las extensas videollamadas de trabajo.  O el anverso, mantener cortas las reuniones virtuales.  Otra es no sentirse obligado a realizar una buena presencia ante las cámara. Y, como ocurre en los videochats sociales, que participar sea de manera voluntaria.

Todo lo que sea necesario para ayudar a remediar el aislamiento del encierro, pero sin sobrecargar los nervios.

Rafael Matos es periodista y profesor de multimedios. Puede comunicarse en [email protected]

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