Maravillas de la Web: Telepresencias

Lea la columna del profesor Rafael Matos

Una de las nuevas maravillas de la ciencia digital es la holografía. Proyectar imágenes virtuales a distancia. - Unsplash

En estos tiempos de pandemias y distanciamientos sociales para evitar contagios médicos, una de las nuevas maravillas de la ciencia digital es la holografía: proyectar imágenes virtuales a distancia.

Distinto al livestreaming en las redes sociales, esta tecnología tiene visos de ciencia ficción, pero la holografía promete convertirse en una de las principales herramientas de trabajo virtual para uso en industrias, comercios, escuelas, universidades, la política, gobierno, el mundo militar y en los hogares.

La holografía capta imágenes de seres vivientes con su movimiento total, en tiempo real, en tres dimensiones, junto con un sonido ambiental. Se trata de un realismo extremo casi equivalente a una presencia real, con sus escenarios circundantes. Una vez la imagen es captada, se le comprime digitalmente y es transportada a través de una red de banda ancha y “materializada” en otra parte del mundo mediante tecnología láser. De lo único que carece es de olor y tacto. Por ahora.

La humanidad tuvo un asomo de lo maravilloso de este invento durante la famosa escena de Star Wars en la cual Luke Skywalker se topa con un mensaje holográfico de la Princesa Leia. En Puerto Rico la vimos durante las elecciones del 2012 cuando Televicentro (Canal 4), realizó “entrevistas” virtuales con los candidatos a la gobernación durante todo el proceso de votación. En años recientes, artistas del hip-hop y el reguetón han montado espectaculares conciertos con imágenes holográficos. Al presente el proceso es todavía algo costoso por lo cual no se ha generalizado.

COVID 19 – Sin embargo, con la pandemia del coronavirus en 2020, muchas entidades están considerando con mucha atención las posibilidades de las telepresencias para evitar agrupaciones de personas en espacios confinados.

En el mundo de los negocios, la telepresencia se usaría para reuniones de grupo, sin que los participantes tengan que viajar físicamente al lugar del cónclave. O se pueden usar para “visitar” a un cliente en otra parte del país o del planeta. Los ahorros en costos de boletos de viaje, hoteles, comidas y alquiler de vehículos, serían cuantiosos.

EXPERIENCIAS – En la India, varios candidatos políticos ya usan la tecnología de hologramas para hacer campana políticas en varios lugares distantes a la misma vez. Una empresa polaca experimentó con nubes de vapor de agua para proyectar imágenes realistas y en 3D, sobre un escenario público. El Massachusetts Institute of Technology experimenta con modos de manejar equipos o materiales desde lugares remotos mediante tecnologías holográfica de tacto real. Esto es lo que la metafísica llama telequinesis.

Ya la holografía es usada en aeropuertos internacionales donde ujieres virtuales explican a los viajeros las reglas de seguridad. En centros comerciales de Asia y de Europa, utilizan figuras humanas holográficas para anunciar productos, o servicios.

TELEPRESENCIA – En la esfera de la salud, médicos cirujanos se podrían entrevistar a distancia virtual con un paciente a ser operado. Otra posibilidad futura es visitar holográficamente a enfermos en aldeas remotas y aisladas por eventos catastróficos. Se prevé además, que los padres podrán visitar al cuido de sus hijos a distancia desde su lugar de trabajo. Una novia podría tener una cita con un soldado que está en una misión militar al otro lado del planeta. Un profesor podrá dar clases en presencia holográfica frente a un salón lejano repleto de alumnos. Yo puedo imaginarme algún día un certamen de belleza internacional, donde las candidatas serían proyectadas desde sus respectivos países a un escenario central.

Una vez que la tecnología esté perfeccionada, las posibilidades son infinitas. La telepresencia es visualizada por los expertos con la próxima plataforma de colaboración masiva de la Web. Sería más efectiva y convergente que las redes sociales. Por ejemplo, seres animados digitalmente podrían interactuar con seres vivientes en una tarima a través de diez zonas de tiempo distintas. Y miles de músicos en distintos países tocar una sinfónica sin moverse de su hogar. Quizás en el futuro hasta las guerras serían virtuales. Ojalá.

Esta columna expresa solo el punto de vista de su autor. Rafael Matos es periodista y profesor de multimedios. Puedes contactarlo a través de [email protected]

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