Maravillas de la Web: Artefactos obsoletos

Lea la columna del profesor Rafael Matos

Los teléfonos públicos se han convertido en un artefacto obsoleto. - Facebook / Noticentro Wapa

La era digital hará que muchos objetos que eran útiles en el diario quehacer del trabajo, en la casa o para el entretenimiento, ya no serán necesarios a partir del 2025.

El fax, como hemos mencionado en muchas ocasiones, tiene sus días contados.

Los nuevos sistemas de correo electrónico, aplicaciones de escaneo en los móviles, mensajes instantáneos en Facebook, Twitter, WhatsApp e Instagram, han puesto el Fax en desuso.

Otra tecnología en artículo de muerte lo son las llamadas telefónicas a larga distancia. Aplicaciones como WhatsApp misma, Skype, Viber y Long van camino a enterrar la telefonía denominada como de larga distancia. Y es que la Internet ha achicado el globo terrestre de modo virtual.

BIOMETRÍA

Habrá que decirle adiós también pronto a las llaves para abrir cerraduras mecánicas. No hay que botar todavía las llaves dentadas, pero pronto serán sustituidas por sensores electrónicos integrados a las cerraduras de las puertas el hogar.

De hecho, ya empresas industriales, militares hospitales, universidades, prisiones y en los bancos comerciales existen cerraduras biométricas. Leen las huellas digitales, el rostro o la retina de los usuarios y abren puertas, bóvedas, armarios y archivos.

Lector biométrico La lectura de rostro utiliza los rasgos faciales para conceder acceso. - Unsplash

La desaparición de ese otro aparato, el parquímetro, alegrará a muchos. Pero no es que se deje de pagar. Es que cada vez habrá más integración electrónica de los metros con la nube digital. Al menos, la nueva tecnología evitará infracciones por haber olvidado echarle monedas sueltas adicionales. Ya muchas ciudades han adoptado el cobro a través del teléfono móvil.

Un candidato adicional para el anticuario será el espejo retrovisor en los vehículos. Cámaras de video en 360 grados los sustituirán. Ya las hay instaladas con sus lentes de ángulo ancho para el retroceso.

Despídase algún día de su carnet de conducir. Serán reemplazados por aditamentos biométricos, igual que los pasaportes de viaje.

VIRTUALIDADES

El mundo de los archivos electrónicos personales se despedirá pronto de las palabras claves, o salvoconductos que ahora protegen la data contra intrusos y hackeadores.

En vez de palabras secretas, se accederá a los archivos personales mediante una mirada al aparato. Igual que con las cerraduras biométricas, la maquina nos reconocerá como usuario autorizado, nos dará los buenos días y entramos. Y esperemos que los cibercriminales se les haga difícil clonar nuestras facciones físicas.

Otro aditamento que va camino al vertedero son los audífonos de cordón. Se acabarán pronto las gavetas o carteras con audífonos enredados. La tecnología Bluetooth se ha encargado de cortar los cables.
Los Airpods de Apple marcó la ruta de muerte de los audífonos conectados.

Hablando de carteras, su vigencia y utilidad ya están en cuestión. Nadie temerá perder su wallet pues serán todas electrónica en par de años. De nuevo, Apple Pay y Apple Wallet marcan el rumbo del futuro.

Hacer un pago

En poco tiempo, nuestras finanzas, cuentas bancarias, tarjetas de crédito tarjetas de regalo, documentos de identidad, tarjetas de salud, todo estaré guardados en la nube digital.

Hay que decir adiós también a los teléfonos públicos. Las pocas cabinas o estantes que todavía quedan, apenas son usados o los vandalizan. Y hablando de monedas. Se irá pronto por el chorro del olvido los centavos de cobre.

Es que hoy en día, cuesta más producir un centavo que lo que vale la moneda. Y, al ritmo que prosperen las tecnologías de pago digital, irán desapareciendo otras monedas de metal y los billetes. Esperamos que con ello también, desaparezcan los asaltantes callejeros. Y adiós a las cajas registradoras en los negocios y los cajeros automáticos en las avenidas y centros comerciales.

Desaparecen, además los facturas impresas para la electricidad, el consumo de agua, tarjetas de crédito y otros servicios. Poco a poco son sustituidas por versiones electrónicas.

Eso ayuda mucho a la protección del ambiente. Menos papel, menos basura.

No se verán tampoco en el futuro inmediato los cargadores de batería de nuestros móviles. Los inventores ya han comenzado a diseñar celulares que se cargan automáticamente, sin conexiones a la pared. A través del WiFi, presumiblemente.

Ya para mediados de este siglo no habrán buzones de metal en las calles ni en las casas, ni servicio postal que las rellene. El correo será virtual.

Se irá el control remoto del televisor. Le daremos instrucciones orales.

Las agujas para inyecciones y para tatuajes se irán por el desagüe del pasado. Los medicamentos serán orales, por infusión epidemial o láser.

¡Y albricias! En dos décadas desaparecerán las líneas de espera en oficinas de médicos, del gobierno y empresas de servicios. No más colas, ni riñas con los listos que se cuelan. Todas las transacciones humanas serán por la vía virtual de la Internet. Eso si que es un futuro prometedor.

Esta columna expresa solo el punto de vista de su autor. Rafael Matos es periodista y profesor de multimedios. Puedes contactarlo a través de [email protected].

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