Casi casi

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Uka Green tiene opiniones y convicciones que comparte desde diversas plataformas mediáticas con su proyecto TiTantos. - Captura / Instagram

Una de las cosas que más detesto en la vida es meterme a la ducha y encontrar que mi gorrito plástico protector de greñas está mojado, enchumbado. Tómenlo como una tontería pero a mi me produce coraje, un coraje inmenso que si pudiera expresarse en colores sería rojo moretón.

Casi me rechinan los dientes cuando ya parada como una morsa a una pulgada de la ducha me percato de que tengo que salir a buscar con qué protegerme el blower y acabo ensorullándome la cabeza en la primera bolsa plástica que encuentre. Bien linda.

Me coloco la bolsa comenzando desde atrás, la agarro como si fuera un rabo al que doy vueltas y voy metiendo, como pueda, en lo que queda de bolsa en la chola del frente. Bien apretadito caramba, que con el blower no negocio ni lo haré jamás. Mientras tanto voy bajando los santos, lentamente y uno a uno, mientras cruzan por mi mente infinidad de malos pensamientos.

 

El gorrito mojado me produce cólera, encabronamiento, casi casi como cuando abro el grifo para templar el agua y resulta que han dejado el pistoque de la ducha hacia arriba, lo que ocasiona que me caiga un chubasco de agua y para colmo fría…

Casi casi como esa toalla que nunca pueden regresar al toallero….

Casi casi como gastarse el papel de baño y no buscar más…

Casi casi como esa ropa que se queda fuera del hamper, calladita, cerquita, a pesar de que mentalmente le digo a mis hijos “vamos, dále, tu puedes… acércate un centímetro más, anda, sube el brazo, sí, dále, encesta, dále carajo!”….

Casi casi como ese batul de ropa que colocan encima de la secadora en espera de que algún espíritu la doble y la guarde….

Casi casi como cuando vamos para una actividad y comienzo a cantaletear desde tempranito para que, al fin y al cabo, todos se monten en la guagua frescos, limpios, olorosos, perfectamente peinaditos y yo me monte sudá, espatarrá, destruida y con estática en el pelo….

Casi casi como ese boyete descomunal que logran hacer con el tubo de la pasta de dientes….

Casi casi como cuando los bolígrafos, marcadores y lápices se desaparecen así, como por arte de magia, como si fuera un acto de Reynold Alexander que debe haber estado de visita en esta casa….

Casi casi como ese sartén que hace huelga en el fregadero….

Casi casi como la brocha de maquillaje kabooki brush que tiene patitas…

Casi casi como esa jarra de agua vacía en la nevera…. O el candungo de leche con una gotita….

Casi casi como cuando salgo a toda prisa y al montarme en la guagua no tengo gasolina y la aguja marca la E de échame coño…

Casi casi como cuando busco mis zapatos y encuentro que Gala les ha dado otro estilo, otro formato…

Casi casi como cuando en un estado de emergencia no encuentro los algodones, la acetona, la lima y las pinzas de cejas…

Casi casi, he dicho, porque sostengo que lo que más me molesta es lo del gorrito del pelo… casi casi grifa.

Esta columna expresa solo el punto de vista de su autor. Uka Green es publicista y bloguera. Puedes contactarla a través de su página de Facebook: Uka Green o visita su blog Cincuentaytantos.

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