Maravillas de la Web: Ruidos innecesarios

Lea la columna del profesor Por Rafael Matos

Para ser un productor exitoso de contenidos en la Web hay que llamar la atención. - Getty

Hacerse visible en el colosal laberinto de la Web es todo un reto. Requiere técnicas y exige ingenio.
En escritos anteriores hemos esbozado trucos cibernéticos para hacerse sentir en medio de sobre cinco mil millones de portales activos en el ciberespacio.

Tácticas como textos sustanciales (interesantes e informativos), buenos visuales en formatos de video, animaciones gráficas o mapas. Uso creativo de títulos y colorido de letras. Colocar constantemente en nuestras páginas y blogs contenidos frescos y relevantes al tema. No hay nada más insaciable que un cibernauta curioso en busca perpetua de nuevos contenidos digitales.

En esta ocasión enfoquemos un asunto clave para ser un productor exitoso de contenidos en la Web: llamar la atención.

RUIDO

Recuerde que es importante conocer bien los parámetros de déficit de atención de los seres humanos. Somos despistados por naturaleza y distraídos por habito. Esto último a fuerza de tanta distracción y el ajetreo de la vida moderna.

Por tanto, retener el interés de un internauta por largo rato frente a una pantalla de una computadora o pantalla de celular, resulta en una soberana ordalía. Las estadísticas lo confirman en términos de bits y bytes. El bit es la unidad digital básica de cada data usado en el lenguaje de la Internet.

El cerebro humano tiene la capacidad de procesar 115 bits de data cada segundo. Se necesita una ristra de 720 bits para hacer una línea de texto. Una página llena de texto está hecha de 32,000 de esas partículas de data. Y si mezclas colores, visuales y sonidos en el mensaje, ni hablar sobre la cantidad de data que necesita procesar la mente.

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Mirado desde otro ángulo, cuando conversamos, los humanos sólo podemos procesar 65 bits de sonido cada segundo. Esto explica claramente que a pesar de todos nuestros esfuerzos, es imposible mantener dos conversaciones a la misma vez con total coherencia. Por eso es que apenas nos entendemos cuando se forma un debate de varias conversaciones a la misma vez. Y todo se hace menos incomprensible cuando se sube el volumen de la voz, pues el cerebro deja de procesar tanto sonido simultaneo.

Vamos a imaginarnos que en Puerto Rico somos superdotados, y que podemos procesar 300 unidades de data cada segundo. Sin embargo, a pesar de esta extraordinaria capacidad, al examinar a la misma vez una página en la Web, sólo podríamos entender media línea de texto cada segundo.

No es mucho. Le peor, es que, si el contenido no atrae de inmediato, el déficit de atención se acelera.

IMPACIENCIAS

En términos de internautas, los niños son los más impacientes. Si en 15 a 30 segundos de entrar a una página digital no encuentra algo interesante, se va. Los jóvenes adultos duran 60 segundos, o quizás hasta un minuto adicional, pero rara vez mucho más. Las personas maduras –en particular los varones– son más largometraje, al invertir la friolera tres a cuatro minutos en examinar una página digital aunque sea aburrida.

Por lo que vemos, la atención en la Web es como una "bandita" elástica. No estira al infinito; ni siquiera lo suficiente.

ESTRATEGIAS

¿Qué hacer? Es simple. Ubique en sus páginas contenidos realmente relevantes al propósito de su portal. Igual que los magos, evite a todo dar colgar adornos innecesarios alrededor de su mensaje central ya que distrae la atención de su público ante el mensaje principal.

Esto implica quitar del medio vaguedades, fotos insulsas, videos irrelevantes, y sobre todo, sonidos que aturdan la atención. Obligar al visitante a discernir entre muchos bit y bytes innecesarios en una página aumenta las posibilidades de que se mude a otro lugar de la Web.

Los estudios técnicos indican que el 90 por ciento de las personas que visitan las páginas Web escanean las primeras diez líneas en la pantalla. Los periodistas saben esto muy bien y usan la estructura de la pirámide invertida para colocar al tope los datos claves de la noticia. Sin mayores distracciones.

Esta columna expresa solo el punto de vista de su autor. Rafael Matos es periodista y profesor de multimedios. Puedes contactarlo a través de [email protected]

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