Maravillas de la Web: Somos ciudadanos digitales

Lea la columna del profesor Rafael Matos

Comunicamos y compartimos 24/7. - Unsplash

La humanidad nunca ha estado tan interconectada como en estos tiempos de la era digital.

La masividad y la celeridad impone nuevos criterios de comportamiento civil a lo largo del inmenso espectro de las redes.

La tecnología nos permite intercambiar información, compartir eventos de nuestras vidas diarias, datos sobre nuestras existencias profesionales, penas y alegrías, triunfos o descalabros. Comprar y vender o intercambiar bienes.

Existimos hoy en una cultura global de la cual es difícil desencajarse. Es en tiempo real y hasta con cierto vértigo de rapidez. Comunicamos y compartimos 24/7.

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Somos todos partes de una gran comunidad electrónica y cada uno tiene sus privilegios, pero de igual modo, muchos deberes y responsabilidades como buenos ciudadanos digitales. Hay que ejercitar la ética como buenos seres humanos de la red global.

Lo primordial es comprender que la tecnología del siglo 21 ha atenuado de modo virtual las tradicionales fronteras físicas, los contornos culturales y juntado los bordes del tiempo y el espacio. Es una nueva realidad. Si texteamos, existimos.

Sin precedentes en la historia humana, se colabora, comunica y dialogamos sin barreras físicas o las impuestas por los antiguos órdenes geográficos o judiciales. En las comunidades interconectadas por la Web, desapareció el aislamiento social.

DEBERES

Hay que estar sensitivos y ser conocedor de los asuntos, tradiciones, religiones, culturas, valores y eventos de nuestros vecinos internacionales. Todo con tolerancia, aceptación y la compasión que ofrece la comunicación universal. De lo contrario sólo comunicaremos sandeces, equívocos o desinformación en la red global.

Hay que comunicarse a través de las redes con ejemplaridad profesional y humana. Es imprescindible observar las reglas de uso de las plataformas de socialización digital en las que tenemos visibilidad como personalidad digital.

El mundo electrónico en el que existimos en el siglo 21 es transparente y visible, por lo cual tendremos que tarde o temprano responder –igual que en el mundo real– por todas nuestras actitudes y actuaciones en línea. La dimensión virtual a veces parece darnos cierto anonimato, pero es imposible ocultarse mucho tiempo tras nombres, fachadas o personajes ficticios. En algún momento tendremos que responder por nuestros mensajes y actuaciones en las redes.

ÉTICA

Si se hace negocios en la Web, el lucro es indispensable, pero no su principal razón de ser. Garantizar seguridad de datos en las transacciones. Publicidad y promoción honesta. Devolver los beneficios de un negocio rentable a la comunidad global, no sólo como buen ciudadano digital, sino corporativo y social. Evitar los atrechos al buen servicio en aras de lucro al instante.

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ALTRUISMO

Se puede llevar la personalidad digital a nuevas profundidades al adaptar actitudes como lo son el altruismo, amor al ambiente y la compasión humana. Uno debe mostrar una autentica preocupación por el bienestar de la comunidad en que se envuelve. Y, en el caso del siglo 21, ahora a escalar global. No se puede desperdiciar ninguna oportunidad en línea o en el vecindario cercano de ejercitar caridad y buena voluntad hacia los que nos rodean. No hay mejor oportunidad para crear relevancia y conexión con los seres a nuestro alrededor que mostrar altruismo hacia los demás.

Esta columna expresa solo el punto de vista de su autor. Rafael Matos es periodista y profesor de multimedios. Puedes contactarlo a través de [email protected].

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Posted by Activo Puerto Rico on Tuesday, May 28, 2019

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