Maravillas de la Web: Vigilantes de las redes sociales

Lea la columna del profesor Rafael Matos

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Conocer las maravillas de la Web ayuda a entender su diseño y su mejor utilidad, pero a veces inquietan las mecánicas tras bastidores de su funcionamiento.

En particular asusta entender cómo es que las redes sociales principales saben tanto sobre nuestras navegaciones y lo que comentamos, consumimos, e incluso fantaseamos. Algo que se conoce en el lenguaje de la Internet como “huellas cibernéticas” o Digital footprints, en inglés.

Soy importante

Ya hemos visto cómo es que Google nos sigue los pasos a todos lugares del ciberespacio, menos al baño… y hasta rastrea nuestros suspiros. No es por mala fe, sino por razones de mercadeo y enviar anuncios pertinentes.
Las redes sociales como Facebook y su brazo visual, Instagram, al igual que todas las demás, usan como herramienta principal de rastreo las llamadas cookies. Son unos mini programaciones que “graban” todos los pasos, lapsos y expresiones hechas durante cada una de las navegaciones de cada usuario. Por ley, se supone que la plataforma solicite autorización para rastrear, pero al negarse el cibernauta se le limita los accesos a muchos aspectos claves de cada red.

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Cookies Términos y condiciones

Los principales rastreos de las plataformas sociales determinan la ubicación del usuario al momento de conectarse y la identidad de su computadora o aparato portátil. Registran además el tiempo que se pasa en cada parte de un portal, el lapso durante el cual examina alguna mercancía o el anuncio de algún producto. Un algoritmo robótico lleva una bitácora las emociones expresadas, mayormente mediante los emoticones que se usan en cada mensaje.

Redes curiosas

Otra aplicación examina el contenido del mensaje a través de palabras claves para determinar si se trata una comunicación peligrosa, pornográfica, amenaza terrorista, o si menciona algún producto comercial. Algunos sitios son tan precisos que saben la carga de batería del teléfono móvil usado, a que empresa de telecomunicaciones está conectado, la fuerza de la señal de WiFi, su ubicación y las aplicaciones que tiene guardadas el usuario.

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Amazón capta mensajes de voz grabados en su plataforma y los analiza con propósitos de mercadeo.

Amores indiscretos

Pocos navegantes de la Red saben que casi todos los portales para buscar parejas comparten los datos personales de usuarios con sitios similares. Es una estrategia de sobrevivencia comercial. Más es mejor. Así es que, nadie se sorprenda si recibe una propuesta amoroso del lugar menos esperado del mundo.

Cita amor

Los portales para aventureros del amor más privados son costosos, mas garantizan una mayor protección de su perfil digital. Y de sus intereses sentimentales.

Salvaguardas

Una manera de evitar que lo ubiquen, es ir a su navegador (browser) y en “privacidad”, desconectar el servicio de localización (locator). Otra manera es apagar el envió de anuncios en Facebook, pero en realidad apenas funciona con precisión.

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A modo de protección, usuarios cautelosos de la Red acuden a las llamadas redes virtuales privadas (VPN), para disfrazar sus pasos o navegaciones en línea, así como su data financiera y hábitos de consumo. Un VPN lo que hace es encripcionar la data de los usuarios y protege su huella digital. Esto ocurre mediante servidores protegidos. Aún cuando el usuario acude a un Wifi público, el VPN codifica su data.

El VPN tiene otros usos. Por ejemplo, en lugares donde los proveedores en servicios de streaming restringen los accesos, el servidor virtual lo conecta con toda eficiencia a servidores de contenidos similares. Ojo: los VPN no son gratis.

En fin, no es que haya procedimientos secretos o conspiratorios en el rastreo de datos personales durante nuestros periplos por las redes sociales. Se trata de rastreos para propósitos comerciales.

Todo está descrito de antemano en el acuerdo de uso al final de cada página de un sitio Web. El problema es que es una jerigonza legal y una explicación muy extensa. Nadie lo lee.

Esta columna expresa solo el punto de vista de su autor. Rafael Matos es periodista y profesor de multimedios. Puedes contactarlo a través de [email protected]

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