Rinden homenaje al veterano bailaor Antonio Santaella

El veterano artista recibió una ovación tan cálida que la voz se le quebró por la emoción.

Antonio Santaella, sin duda el más notable exponente del baile flamenco y demás vertientes del arte danzario español en Puerto Rico durante las últimas décadas, acaba de regresar a nuestra tierra, que él considera su segunda patria, luego de haber recibido un merecido homenaje por parte del Ayuntamiento de su pueblo natal, Valderrubio, en la provincia de Granada. El alcalde de dicho municipio, Antonio García Ramos, así como otras personalidades de la localidad y de relevancia nacional resaltaron el legado artístico de Santaella como bailaor, coreógrafo y maestro de danza española.

Al momento de subir al estrado de la Casa Museo Federico García Lorca para dirigirse a los presentes que colmaron el Salón de Actos, el veterano artista recibió una ovación tan cálida que la voz se le quebró por la emoción. Ya más repuesto, narró anécdotas de su niñez vividas en su pueblo, recordando, por ejemplo, que a la edad de catorce años partió rumbo a París para reunirse con su padre, Antonio Santaella Vera, exiliado de la Guerra Civil Española. En la capital francesa cursó estudios de Danza con el maestro Rayito y, a los 18 años, debutó profesionalmente con la compañía de Rafael Aguilera y Enrique Castellón Vargas «El Príncipe Gitano».

Integrando aquella renombrada organización, Santaella recorrió los más prestigiosos escenarios de Francia, especialmente el Teatre de la Ecoile, los cabarets Le Guitar y Le Catalan y, sobre todo, el majestuoso Teatro Olympia – fundado en 1888 por el catalán Josep Oller Roca (1839-1922), el mismo que fundara el cabaret Moulin Rouge en 1869 –, reemplazando la temporada que allí agotara la adorada Edith Piaf. Tras aquel compromiso, con la misma compañía emprendió gira por varios países europeos.

A mediados de los ‘60, la bailaora y empresaria Laura Toledo lo incorporó a su Ballet para realizar una gira por universidades de Estados Unidos. Aquel recorrido se prolongó dos años. Culminado tal ciclo, frente a su propio grupo inició temporadas anuales en el muy exclusivo cabaret Chateau-Madrid, en Manhattan, Nueva York. Desde la Gran Urbe se proyectaría a diversas plazas internacionales.

Con tres bailarinas puertorriqueñas, La Chiqui, Carmela Otero y Sila Montenegro, había debutado como figura estelar en Las Cuevas de Altimira, en el Viejo San Juan. Luego, durante otra serie de presentaciones en el Chateau-Madrid, la tercera de las mencionadas, Sila, fue descubierta por el ya consagrado actor dramático y humorístico, cantante y productor español Tony Leblanc, quien la contrató como primera vedette del espectáculo que tenía en agenda en Madrid. En lo sucesivo, ésta difrutaría de envidiable cartel en el mundillo artístico de la Madre Patria.

Más adelante, el reconocido agente de artistas puertorriqueño Félix Alegría – hermano del venerado promotor cultural Ricardo E. Alegría Gallardo – lo contrató para agotar una temporada de presentaciones en el Salón Ponce de León del Hotel Convento, en el Viejo San Juan. Su éxito en dicho escenario fue tan rotundo, que su permanencia allí se prolongaría varios años.

Ya adentrada la década de los ‘80, retornó a la plaza neoyorkina, esta vez reclutado como director y profesor de bailes regionales de la compañía New York Hispanic Ballet, fundada por la coreógrafa Tina Ramírez en 1970. De tal institución surgieron las que serían estrellas del cine y la TV norteamericana Rachel Ticotín, Michael De Lorenzo y, muy especialmente, Jennifer López «JLo», los tres, de origen puertorriqueño. Todavía mantiene lazos amistosos con «JLo».

Posteriormente, decidió establecerse en Puerto Rico de manera definitiva. Desde San Juan se desplazaría a Estados Unidos y Latinoamérica para cumplir compromisos artísticos frente a su propia compañía, teniendo como guitarrista a Antonio Carmona y, más tarde, a Emilio Ruiz. Con éste estableció el tablao El Albaycín, donde además de presentar sus funciones de arte flamenco, comenzó a impartir clases de Sevillanas, dándole actualidad a este baile típico español, proyecto que mantendría en Casa de España, martes, miércoles y jueves, hasta el día de hoy. En sus actuaciones siempre resaltaría la figura y legado de su más prominente coterráneo, García Lorca (1898-1936). En el interín, presentaría su espectáculo de arte flamenco en las principales hospederías, teatros, centros nocturnos y escenarios culturales de esta Isla.  

Antonio Santaella, quien ha recibido sobre un centenar de galardones y distinciones  a lo largo de su carrera, resaltando, entre ellos, los conferidos por la UNESCO y el Senado de Puerto Rico, planifica su retiro para el venidero 2022. Quizás retorne a su Granada del alma, aunque ocasionalmente reaparecería en San Juan para compartir con los tantos afectos que ha cultivado en nuestra tierra.