Obispo de Arecibo envía carta al gobernador “para que detenga imposición de ideología de género”

El sacerdote cita estudios del Colegio Americano de Pediatras y de la Academia Americana de Pediatras

El obispo de Arecibo, Daniel Fernández Torres, envió una carta al gobernador electo, Pedro Rafael  Pierluisi Urrutia,  en la que pide que “detenga la imposición de la ideología de género en las escuelas y en todas las agencias del gobierno mediante el llamado Estado de Emergencia y la orden ejecutiva de género firmada por la actual gobernadora Wanda Vázquez”.

En la misiva, el obispo cita el supuesto estudio del Colegio Americano de Pediatras (ACPeds, por sus siglas en ingles) -entidad distinta a la Academia Americana de Pediatras (AAP, por sus siglas en inglés)- que declara que la ideología de género daña a los niños, al hacerlos cuestionarse todas sus certezas sobre lo que son como varones o niñas y su sexualidad.

“La ideología de género no ataca las raíces de las situaciones reales de la violencia en las relaciones y en las familias, sino que impone una visión de mundo que extrapola la lucha de clases del marxismo al escenario de la vida familiar, para convertir las relaciones de entre los sexos hombre y mujer, en una lucha de clases sexuales donde la mujer siempre sea la oprimida, sólo por ser mujer, y el hombre el opresor, sólo por ser hombre.

Así la solución que propone es acabar con lo que considera las ‘clases sexuales’, equivalente a las clases sociales del marxismo, a través de lo que considera la destrucción del ‘heteropatriarcado’.

De este modo, impone en la vida cotidiana la conocida consigna proclamada por el feminismo anarquista: ‘Ni Dios, ni patrón, ni matrimonio’. La ‘liberación’ de la mujer la convierten en una lucha contra la religión, con los consecuentes ataques incluso contra las mujeres creyentes, y una ‘liberación’ de su naturaleza sexuada, reduciendo el sexo a una construcción social, pues postulan que eliminando los sexos se termina la ‘opresión’.

Así, su principal bandera de lucha son los mal llamados ‘derechos reproductivos’, con el aborto y la educación en torno a los diferentes estilos de vida sexuales como supuesto mecanismo para la ‘liberación’”, expuso en su carta el obispo de Arecibo.

Alegó que existen muchas organizaciones que ayudan a la mujer en Puerto Rico fundamentadas en sus creencias religiosas, al igual que existen muchas mujeres creyentes que no están de acuerdo con que se imponga esta ideología, que atenta contra el derecho de esas madres a educar a sus hijos según sus convicciones.

“En todo Puerto Rico, son múltiples los programas de ayuda a la mujer, dirigidos por congregaciones religiosas. Muchas mujeres ayudadas han sido víctimas del maltrato infantil, abandono y negligencia, lo cual las ha llevado a sumirse en problemas de adicción. En otras, el maltrato está asociado a problemas de alcoholismo y otras adicciones en el entorno familiar”, sostuvo.

“Por eso, no podemos reducir el problema de violencia social ni la ayuda a la mujer a una ideología que excluye y hasta ridiculiza públicamente a una gran parte de las mujeres que poseen convicciones religiosas y que les obliga prácticamente a renunciar a una parte importante de lo que son: madres, esposas, mujeres”, concluyó.

 

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