Estudio revela que mujeres que dicen groserías mientras manejan son más inteligentes

Esto puede ser válido, siempre y cuando las expresiones con palabrotas no sean utilizadas para agredir a otras personas o iniciar peleas.

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Las malas palabras son mal vistas por muchas personas, sin embargo, un estudio reveló que las mujeres que dicen groserías mientras manejan suelen ser más inteligentes y poseen una creatividad más desarrollada.

Muchas veces, las personas que dicen groserías afirman que es una manera de desahogo y funciona como una especie de terapia para dejar atrás el estrés.

Esto puede ser válido, siempre y cuando las expresiones con palabrotas no sean utilizadas para agredir a otras personas o iniciar peleas.

Pero, más allá de cómo utilicemos las groserías, un estudio publicado por  Science Direct reveló que existen una importante relación entre las expresiones groseras y el coeficiente intelectual.

En el estudio desmiente la creencia de que existe una carencia del léxico por parte de las personas que dicen groserías.

“Una suposición popular sobre el habla coloquial es que las palabras tabú se utilizan porque los hablantes no pueden encontrar mejores palabras con las que expresarse: porque los hablantes carecen de vocabulario. Una posibilidad en competencia es que la fluidez es fluidez independientemente del tema, que no hay razón para proponer una diferencia en el tamaño del léxico y la facilidad de acceso para las palabras tabú en comparación con las palabras emocionalmente neutrales”, señala el texto.

Mujeres que dicen groserías tienen más agilidad mental

Mujeres que dicen groserías

En este sentido, reseña que las mujeres que dicen groserías mientras manejan tienen mayor agilidad mental, lo que las hace más inteligentes desde el punto de vista creativo, además de desarrollar una gran capacidad comunicativa para ser más desenvueltas.

Además, estas expresiones resultan liberadoras debido a la carga de significado que las personas le atribuimos, lo que significa que sirven para descargar tensión y estrés.

De esta manera, puede resultar saludable para evitar problemas como la ansiedad y estrés laboral. En este aspecto, el estudio revela que las mujeres que dicen groserías suelen ser más felices ya que no se sobrecargan de tensiones.

Otro estudio realizado por el Colegio Marista, en Massachusetts confirmó este aspecto al revelar que las palabras altisonantes pueden ayudar a evadir situaciones de dolor.

“Maldecir te puede hacer sentir mejor en ciertas situaciones. Si estás esperando una ambulancia y no tienes medicamentos, decir insultos puede incluso reducir la sensación de dolor”, manifestó el doctor Richard Stephen, quien lideró la investigación.

Estos serían algunos de los beneficios de las mujeres que dicen groserías

Evita conflictos: cuando decimos groserías mientras estamos solas, resulta liberador y evitará que explotes por alguna situación que te esté incomodando. Esto funcionará siempre y cuando canalices las emociones y enfrentes el conflicto de forma sana.

Puede tener beneficios para tu cuerpo: tu cuerpo dejará las tensiones atrás e impedirá los síntomas del estrés como el dolor de cabeza y el insomnio.

Mujeres que dicen groserías

Te vuelves más honesto contigo mismo: te permitirá aceptar aquello con lo que no te sientes bien y te ayudará a reflexionar al respecto.

Liberas pensamientos molestos: aquellas ideas que te quitan paz salen en el momento que realizas una acción liberadora como decir groserías.

Pese a todos estos beneficios,  otro estudio publicado en el Journal of Pain señala que el uso excesivo de las groserías podría disminuir el beneficio que estas traen, de tal manera que las palabrotas deberían usarse como una especia de terapia ocasional.

“Para muchas personas, “maldecir” proporciona un alivio del dolor fácilmente disponible y efectivo. Sin embargo, el uso excesivo de palabrotas en situaciones cotidianas reduce su eficacia como intervención a corto plazo para reducir el dolor”, apunta el estudio.

En este sentido, especifica que quienes dicen malas palabras pueden desarrollar una tolerancia al dolor, siempre y cuando no haya abusos de estas.

“Decir palabrotas aumenta la tolerancia al dolor y la frecuencia cardíaca en comparación con no decirlas. Pero, cuanto mayor era la frecuencia diaria de palabrotas (en el experimento), menor era el beneficio para la tolerancia al dolor”, detalla el texto.

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