A las mujeres generosas…

Lee la columna de Lily García

El día comenzó con una caminata de amigas. Durante casi una hora, nos paseamos bordeando el mar y saboreando el salitre que nos regalaba la brisa. De ahí nos fuimos a desayunar, pero no habíamos comenzado con el café cuando una llamada interrumpió el momento.

Una conocida de mi amiga la estaba llamando entre sollozos. Su pareja y compañera por más de veinte años, quien se está recuperando de un derrame cerebral, se había caído, y ella no podía levantarla. No sabía a quién más llamar.

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No lo pensamos dos veces. Nos llevamos el desayuno “calle” y llamamos a una tercera amiga para dejarle saber que la necesitábamos y que la íbamos a recoger en el camino.

Llegamos a la casa y procedimos a organizar el operativo. La mujer que estaba en el suelo llevaba puesta solo una blusa y un panty desechable. Había logrado sentarse y estaba consciente. En el suelo había sangre, ya que se había lacerado una oreja, pero por suerte no parecía haber fractura o heridas mayores.

A pesar de ser la única de las tres voluntarias que no conocía a estas mujeres, en ningún momento me sentí extraña en medio de una situación tan íntima. Cada una de nosotras tomó su rol en el operativo, logrando lo que parecía más bien una coreografía previamente ensayada, sin histerias ni dramas.

Levantamos a la mujer, la colocamos en su silla de ruedas y ayudamos a limpiarle delicadamente la sangre que tenía en el área de la oreja y partes del rostro y el brazo. Ella se dejaba asear sin problemas mientras sonreía dulcemente como agradeciendo el gesto. Le pusimos ropa interior limpia y la vestimos para que su compañera la pudiese llevar a la sala de emergencias donde le sanarían la herida de la oreja.

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Al irnos nos abrazamos y les pedimos que nos mantuvieran al tanto de su condición. Y así nos despedimos. Y me quedé pensando en qué ocurriría el día que yo necesitara ayuda…Y llegué a la conclusión de que nunca me faltaría, porque estoy rodeada de mujeres espectacularmente generosas.

 

Esta columna expresa solo el punto de vista de su autorLily García es periodista, motivadora, actriz, “coach” certificada de empoderamiento personal y tanatóloga puertorriqueña. Puedes contactarla a [email protected]

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