Maravillas de la Web: Google Glass

Lea la columna del profesor Rafael Matos

Uno de los chascos principales en el mundo de la innovación digital lo fue el de los Google Glasses. Espejuelos robóticos.

Lanzados en 2013 con espectacular fanfarria, dos años después Google descontinuó su venta luego de acumular pérdidas por unos $900 millones en costos de investigación, diseño, producción y mercadeo. Dos razones principales derrotaron a Google Glass, su alto precio de $1,500 y el estigma de que los consumidores realmente no entendieron nunca bien su utilidad. Quizás Google se adelantó demasiado a la época.

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Google glass

Eran en realidad una maravilla de la nueva tecnología del vestuario interactivo. Colocarse los Glasses permitía captar el mundo en tiempo real a través de una diminuta computadora, cámara y su minúscula pantalla. Sus principales atributos fueron la geolocalización, la conexión a redes sociales, video de alta calidad y disfrutar la llamada realidad intensificada (augmented).

El términos de redes sociales, los espejuelos Google, con su capacidad de Wi-Fi, lograban sincronizar todas las plataformas del usuario.

REALIDAD DIGITAL

En cuanto a la realidad intensificada, los usuarios podían recibir imágenes de manera tridimensional, como si estuvieran en vivo en un lugar. Es un modo de colocar distintas capas de imágenes, sonidos, visuales o data, una sobre otra, para crear una experiencia sensorial rica y profunda.

Por ejemplo, se puede colocar un video histórico sobre una foto contemporánea y el usuario podrá *ver* ambos contenidos simultáneamente. O un sonido de voz dentro de un texto o sobre un mapa. Las posibilidades multi-sensoriales son casi infinitas.

Otro de los problemas de los primeros espejuelos digitales fue el temor de los consumidores a la invasión de privacidad y asuntos de seguridad. Tres estados –Delaware, New Jersey y West Virginia– legislaron para prohibir su uso mientras se manejara un vehículo, o para captar videos en lugares no públicos.

SECUELA

No obstante, en 2019 la idea de las gafas cibernéticas tiene un segundo aire.
Uno de los más prometedores alternativas es Vuzix Blades. Parecen espejuelos regulares que funcionan mediante comandos de voz, a través de Alexa de Amazon. Uno de sus vidrios es realmente un pantalla de tacto con el sistema operativo Androide o Apple. Vuzik graba visuales de alta calidad, hace llamadas, textea, tiene GPS y lleva calendario. Viene hasta con tinte para el sol. Cuesta $1,000.

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Odg r9

Mas caros son los ODG R9, que hacen todo lo anterior y más, incluyendo videojuegos.

Los espejuelos TechKen son más barato, solo $17. Su principal atributo es que en los ganchos hay dos auriculares estereofónicos para música de calidad.

Todos estos artefactos se comunican a una computadora grande, tableta o PC portátil. Otro producto similar, los Epson Moverio se enlazan con un drone y graba paisajes. Son sumamente livianos pero el costo no: $600.

Para los deportistas está Vue por $249, unas gafas que registran actividades atléticas. Cuenta calorías quemadas, los pasos dados o distancias corrida. Tira alertas cuando el usuario lleva mucho tiempo inmóvil.

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Otra alternativa es Vufine. A un costo de $160, ofrece una pantalla virtual para enlazar con los equipos electrónicos del usuario, incluyendo cámaras remotas de seguridad. Ahora, Google entra de nuevo en escena con Glass Enterprise, diseñados para ayudar al usuario a ser más productivo, en particular profesionales como cirujanos e ingenieros. En esencia es una versión mejorada del original, pero con un procesador de data súper acelerado para intercambio de datos entre usuarios. Los diseña para cada cibernauta en particular y son costosísimos.

Esta columna expresa solo el punto de vista de su autor. Rafael Matos es periodista y profesor de multimedios. Puedes contactarlo a través de [email protected]

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