El impacto emocional de la psoriasis

Este padecimiento que es inflamatorio y crónico que se manifiesta en la piel, no tiene cura. Se padece toda la vida.

La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que provoca la aparición de unas lesiones de diferente tamaño. Estas lesiones aparecen sobre todo en codos, rodillas y cuero cabelludo, enrojecidas y recubiertas de escamas blancas que pueden desaparecer, y volver a aparecer en los mismos sitios del cuerpo o en otros. Junto las manifestaciones en piel pueden surgir otros síntomas como dolor en articulaciones. Por esta razón el nuevo término para referirse a ella es enfermedad psoriásica.  Es importante establecer que esta enfermedad no es contagiosa y se padece toda la vida.

Si están afectadas ciertas regiones del cuerpo como las manos y los pies, pueden limitar la actividad diaria de los pacientes. Hasta un 42 % de los pacientes pudiesen tener artritis psoriásica, la cual se manifiesta con dolor articular y limitaciones de movimiento.

La enfermedad psoriásica tiene alto impacto tanto físico como emocional en aquellos que la sufren, lo que también repercute en su calidad de vida. “El paciente puede experimentar rechazo, vergüenza, dificultades en su vida laboral, problemas de autoestima; hasta dejan a un lado sus salidas debido a la apariencia de su piel y la estigmatización que puede haber en la sociedad por la falta de conocimiento sobre la condición” explicó la doctora María de Lourdes Ferrer, directora del Centro de Calidad de Vida de la Universidad Ana G. Méndez y quien también es profesora y consejera profesional licenciada.

La doctora Ferrer manifestó “que es importante que el paciente nos comparta todas sus dudas y preocupaciones sobre su enfermedad, cómo se siente, sus dudas e inquietudes más allá de las lesiones física; de esta forma podemos hacer recomendaciones terapéuticas y de tratamientos efectivos para el paciente”. “De esta manera podemos fortalecer emocionalmente al paciente para que pueda lidiar la perturbación que le cause la enfermedad y el impacto” añadió.

Otra herramienta importante es la educación. “Es fundamental que las personas que no padecen esta enfermedad comprendan en qué consiste y conozcan sus repercusiones; que no es una enfermedad contagiosa. Para el paciente, conocer su enfermedad lo empodera y le da herramientas para poder así hablar abiertamente con las personas cercanas y orientarlos sobre la condición” destacó la doctora Ferrer.

Gracias a los tratamientos actuales, muchos pacientes pueden tener control de su enfermedad. Por esta razón es importante evitar interrumpir los tratamientos ya que pueden afectar adversamente al paciente causando exacerbaciones de la enfermedad. “Se requiere el tratamiento continuo para obtener el beneficio terapéutico y el control de la enfermedad” destacó la consejera profesional licenciada. Entre los tratamientos figuran fármacos inmunosupresores y biológicos.

Otras recomendaciones para los pacientes son:

  • Evitar estresores que puedan incrementar las posibilidades de nuevas lesiones en la piel.  Se recomienda realizar algún tipo de ejercicio tomando en consideración el tiempo de exposición al sol y mantener la piel hidratada.
  • Evitar el consumo de tabaco y el consumo excesivo de alcohol.  Hay estudios que confirman que los fumadores contraen formas de psoriasis más graves y resistentes a tratamientos.
  • Identificar una organización de apoyo a pacientes como la Asociación de Ayuda al Paciente de Psoriasis, para así compartir preocupaciones y conocer la experiencia de otras personas en el manejo de la enfermedad.

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