La obesidad puede aumentar el riesgo de artritis psoriásica

Varios estudios han encontrado que la obesidad puede propiciar el desarrollo como también la severidad de la psoriasis

La psoriasis es una enfermedad inflamatoria de la piel que presenta lesiones elevadas de base color roja o rosada y superficie escamosa de color perlado o blancas. La psoriasis puede afectar las articulaciones y a esa afección se le conoce como artritis psoriásica.

La artritis psoriásica afecta aproximadamente el 30% de los pacientes que tienen psoriasis. La mayoría de los pacientes desarrolla psoriasis primero y luego se les diagnostica artritis psoriásica, pero los problemas articulares a veces pueden comenzar antes. Esta condición causa inflamación en las articulaciones, la cual ocurre comúnmente en los dedos de las manos y los pies, las muñecas, las rodillas, los tobillos y la parte baja de la espalda.  También puede causar dolor en las articulaciones, dificultad al doblarlas y limitar su función.

La psoriasis se puede desarrollar por múltiples factores como predisposición genética y factores ambientales como estrés, ciertas infecciones, traumatismo, entre otros. Recientemente se ha encontrado una relación entre la obesidad y la psoriasis. “Varios estudios han encontrado que la obesidad puede propiciar el desarrollo como también la severidad de la psoriasis” según explicó el doctor Ricardo Gago, reumatólogo.  Los pacientes con índice de masa corporal (IMC) elevada tienen mayores niveles de tejido de grasos el cual estimula la actividad las células inflamatorias en piel, y así desencadenar la enfermedad. “Ciertos estudios encontraron que los pacientes obesos han triplicado el riesgo de tener artritis psoriásica comparados con los que tenían un IMC normal.  Estos pacientes también desarrollaron la enfermedad a más temprana edad”, destacó el especialista.

Puerto Rico refleja una prevalencia en la tasa de obesidad de un 69% entre la población de 18 años o más.  La obesidad en el paciente de artritis psoriásica podría aumentar las tendencias inflamatorias en otros tejidos, como ser la piel, las articulaciones y en el proceso de arteriosclerosis. Este tema se abordará en la actividad educativa de la Asociación Puertorriqueña de Ayuda al Paciente de Psoriasis (APAPP) que se llevará a cabo el sábado, 22 de mayo a partir de las 9:00 a.m. por las plataformas Facebook y YouTube bajo el nombre de APAPPsoriasis.

Los tratamientos de artritis psoriásica en ocasiones pueden tener efectos secundarios que agraven aún más las condiciones comúnmente vistas en pacientes obeso; un ejemplo es que en ocasiones para controlar la inflamación aguda de las articulaciones se utiliza los corticosteroides, y estos a su vez pueden causar elevación en la azúcar de la sangre al igual que aumentar la presión arterial y el peso. “Otro ejemplo, el uso de glucocorticoides para tratar la psoriasis y/o su artritis tiende a aumentar el peso corporal y a alterar el control glucémico. Surgen también alteraciones metabólicas y hepáticas” enfatizó Gago.

Cabe destacar que la psoriasis y la artritis psoriásica tienen también un aumento en la incidencia de enfermedades cardiovasculares y otros factores de riesgo como la hipertensión. El efecto de la psoriasis sobre el riesgo cardiovascular aumenta aún más si los pacientes tienen también diabetes, lo que incide en los procesos inflamatorios.

Dieta saludable para el control del peso.

Durante la pandemia del COVID-19 se han observado cambios en los patrones alimentarios y de actividad física, lo que ha provocado problemas de sobrepeso y obesidad. La licenciada Lyliana Figueroa Román, especialista en Nutrición, afirma “que el sobrepeso y la obesidad son factores de riesgo muy importantes en la psoriasis, ya que libera una multitud de mediadores a la sangre que pueden desencadenar en inflamación, aumentando la actividad de la enfermedad”.

La nutricionista recomienda a estos pacientes seleccionar alimentos que contrarresten el proceso de inflamación. “Se recomienda que el paciente lleve una alimentación baja en carbohidratos simples como pan, galletas, bizcochos de panadería y carnes rojas. Una dieta alta en frutas, pescados y vegetales sería lo ideal”, destacó Figueroa Román.

La licenciada Figueroa Román sugiere el consumo de alimentos con propiedades antinflamatorias como frutas como la piña y fresa, ambas ricas en antioxidantes y vitaminas A, E, C y ácido fólico, vegetales como pimientos, espinacas y el brócoli que tienen un elevado contenido de vitaminas. Recomienda las carnes blancas como pollo y pavo o carne molida de pavo magra.  Otra alternativa son los pescados ricos en Omega 3, como el salmón y la tilapia.

De otra parte, están los alimentos proinflamatorios, los cuales aceleran el proceso de envejecimiento, inflamación y ocasionan dolor de las articulaciones, fatiga y daño. Algunos ejemplos de este tipo de alimentos que se deberían evitar o reducir su consumo son alimentos con grasas trans y omega 6: carnes rojas, lácteos, aceite de maíz, aceite de girasol y de soya, alimentos fritos y con sal, y alimentos ricos en azúcar, almidón, pan blanco y harinas refinadas.

Aunque la actividad física puede verse limitada por el dolor y la condición de la piel, es importante incluir alternativas como aeróbicos acuáticos, natación, yoga o pilates, entre otros.

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