Estrategias para mejorar el área cognitiva en los adultos mayores

Por Gilliam J. Torres-Torres, Psicóloga y Leslie M. Díaz-Ortiz, Neuropsicóloga

Alzheimer en el adulto mayor. - Getty

La cognición se refiere a procesos mentales que moldean cómo aprendemos, comprendemos el mundo que nos rodea, nos comportamos, tomamos decisiones y nos ajustamos a diferentes situaciones. A diferencia de la creencia popular, olvidos frecuentes y progresivos no son parte de un envejecimiento normal.

El envejecimiento normal está asociado a una disminución en funciones cognitivas que incluyen cambios en la orientación y procesamiento perceptual, rapidez con la que procesamos información, memoria de eventos específicos, capacidad de atender almacenar y manipular información a corto plazo y mayor dificultad para encontrar las palabras correctas al hablar. Por otro lado, información general previamente aprendida y destrezas de vocabulario tienden a mantenerse estables con la edad. Una evaluación neuropsicológica ayuda a establecer la diferencia entre cambios cognitivos asociados a la edad, cambios por condiciones específicas o cambios asociados a un deterioro cognitivo progresivo, que pudiese llevar al desarrollo de una demencia.

Lo importante es tener en cuenta que cambios drásticos en el funcionamiento cognitivo tienen un efecto en la capacidad que tiene una persona de funcionar adecuadamente en su día a día. Conocer el nivel cognitivo de un adulto mayor y entender el potencial impacto de su perfil de fortalezas y necesidades en el día a día contribuye a al desarrollo y mantenimiento de una buena calidad de vida.

A continuación, se describen factores asociados a deterioro cognitivo y recomendaciones:

  • La salud mental y la salud física van de la mano. Hay condiciones médicas que pueden tener un impacto en la salud emocional y a su vez, condiciones mentales pueden tener un impacto en el desarrollo, mantenimiento y severidad de una condición médica.
    • Exámenes anuales: Motive al adulto mayor a realizar exámenes de salud preventivos todos los años y dele seguimiento a valores que estén fuera de nivel. Asegúrese que la evaluación incluya un cernimiento para cambios cognitivos y estado de ánimo.
  • El aislamiento puede ser un síntoma de factores emocionales como lo es la depresión, que puede llevar a un aumento en el progreso de deterioro cognitivo. Además, también puede un ser síntoma de cambios cognitivos. También se ha encontrado que el aislamiento social indirectamente afecta la adherencia a medicamentos.
    • Promueva formas de interacción social: centros para envejecientes, actividades familiares, llamadas telefónicas y videoconferencias, clubes sociales, labor voluntaria, actividades religiosas.  Siempre siguiendo las medidas de precaución y salubridad para evitar la propagación de Covid-19 en actividades que sean presenciales.
  • Ejercicio físico y alimentación: El compromiso continuo y constante con prácticas de estilo de vida saludables, incluido el ejercicio regular y una dieta equilibrada son factores importante para estabilidad cognitiva emocional y funcionamiento general. Se ha comprobado que la dieta de mediterránea puede reducir el riesgo de desarrollar problemas de memoria y de pensamiento, y puede ayudar a prevenir algunas formas de demencia.
  • Monitoreo del sueño: El envejecimiento está asociado a cambios en los patrones de sueño. Los envejecientes están más propensos a padecer de condiciones médicas y de utilizar un tratamiento farmacológico para el manejo de las mismas. Estos factores tienen un impacto en la arquitectura del sueño. En muchas ocasiones en difícil establecer si los cambios en patrones de sueño están asociados a alguna condición médica, algún medicamento particular, factores emocionales o el proceso de envejecimiento en sí. Un sueño reparador es importante para la consolidación de memorias y estabilidad anímica y bienestar general.