Consejos para estar activos y saludables

Los avances en la medicina y la investigación científica nos ayudan a vivir más y mejor

Las más recientes generaciones hemos podido experimentar grandes avances en la medicina, más conocimiento sobre las ventajas de una nutrición balanceada y poner en práctica estrategias de prevención de enfermedades por medio de la educación para la salud que nos permiten vivir muchos años más que nuestros antepasados. Esa extensión de vida es una gran oportunidad para cuidar mejor la salud, mantenernos activos física y mentalmente, y aprender a vivir diferente siempre tomando en mente nuestro bienestar y el de los demás.

¿Qué cosas podemos hacer para mantenernos activos y saludables?

Cuida tu nutrición: La sana alimentación variada y equilibrada como la que propone Mi Plato, la guía nutricional del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, muestra en términos generales los nutrientes que requerimos para conservar nuestra salud. Sin embargo a medida que envejecemos nuestras necesidades cambian. Si tienes algún problema que te impide comer bien, como dificultad para masticar, o tragar, falta de apetito o de gusto consulta a tu proveedor de salud, y visita a un nutricionista dietista licenciado para que te ayude a establecer un plan de alimentación individualizado a tono con tus necesidades.

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Evita el las enfermedades cardiovasculares y ayuda a tu metabolismo

Haz ejercicios: La actividad física regular permite controlar o prevenir enfermedades crónicas como la diabetes Tipo 2, enfermedades cardiacas, o la osteoporosis. Mejorar o mantener las funciones cognitivas, peso adecuado, evitar caídas, dormir mejor, liberar estrés, tonificar músculos, fortalecer huesos y mantenernos independientes.

El Instituto Nacional sobre el Envejecimiento recomienda las siguientes categorías de ejercicios:

  • Fortalecimiento – Levantar pesas o entrenar con bandas elásticas de resistencia mejora la fuerza de los músculos. Ayuda a realizar actividades diarias como subir o bajar escaleras, levantarte de una silla, cargar bolsas del supermercado o poder jugar con los nietos o con tu mascota.
  • Equilibrio – Los ejercicios de equilibrio como pararse en un solo pie, caminar de talón a dedos, o practicar Tai Chi ayudan a prevenir caídas, un problema común en los adultos mayores.
  • Flexibilidad – Los ejercicios de estiramiento de hombros, brazos o pantorrillas ayudan a mantener el cuerpo flexible y ágil. La práctica de yoga es muy recomendada.

Hay muchas maneras de ejercitarte que complementan las categorías de fortalecimiento, equilibrio y flexibilidad, como por ejemplo: trabajar en la finca o el huerto, bailar, nadar, surfear, correr o caminar rápido, correr bicicleta, jugar algún deporte como softball o tenis, practicar Pilates, todas ellas te benefician. Lo importante es que te diviertas mientras las realizas. Si nunca has hecho ejercicio o tu estado de salud ha cambiado, consulta a tu médico antes de comenzar cualquier programa de ejercicios. Todo entrenamiento físico debe ser diseñado por un fisiólogo del ejercicio de acuerdo con tus necesidades y habilidades.

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Crea vínculos: Existe un consenso entre los estudiosos de la psicología positiva sobre la importancia de establecer vínculos para sentirse bien. Los vínculos nos alimentan, nos llenan de entusiasmo y deseos de vivir mejor. Cuando compartimos o conectamos con gente aprendemos de ellos y ellos de nosotros. Conoce a tus vecinos, reúnete con ellos, ayúdense unos a los otros. Dar aumenta la felicidad.

Diviértete más: Descubre tus talentos. Atrévete a aprender algo nuevo como dibujar, sembrar frutos o plantas ornamentales, tocar un instrumento, leer música, escribir cuentos, poesía, o pintar. Únete a un club de lectura, de teatro, de viajeros, de baile, de cocina o pastelería. ¡Aumenta tu bienestar general!