El peligro de no tratar la artritis reumatoide

Fumar aumenta el riesgo de desarrollar artritis reumatoide y empeora la enfermedad

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La artritis reumatoide sin tratar no se apaga, sigue haciendo daño al cuerpo completo, enfatiza el doctor Sierra. Puede causar anemia, deformar las articulaciones o dañar los ojos u órganos como el corazón, los pulmones, los riñones, el sistema circulatorio y el sistema nervioso de forma duradera o irreparable.

Si desatiendes la enfermedad, podrías tener estas consecuencias:

  1. Destrucción completa de las articulaciones sin poder moverte adecuadamente
  2. Cambios en el estilo de vida y las actividades diarias
  3. Problemas con las relaciones interpersonales y de pareja
  4. Problemas respiratorios serios
  5. Daños en la función renal
  6. Lesiones inflamatorias en los ojos
  7. Problemas gastrointestinales importantes
  8. Diez años menos de vida en comparación con las personas sanas
  9. Infarto cardíaco
  10. Derrame cerebral
  11. Depresión

Cuándo ir al especialista

Tener conciencia de esta enfermedad y aprender a reconocer los síntomas es fundamental para poder buscar la atención médica correcta a tiempo. El doctor Sierra puntualiza que tienes que ver al reumatólogo si tienes dolores que duran más de seis semanas, acompañados de entumecimiento matutino, que persista más de una hora, o si observas más de una articulación inflamada. “Inflamación es un proceso que puede ser normal en el cuerpo para sanar, como cuando se tiene una herida”, pero cuando la inflamación es persistente es un problema de salud grave. El cuerpo se está atacando a si mismo.

Mantener un estilo de vida saludable te ayuda a sentirte mejor

Complementa tus terapias con un estilo de vida saludable. Evita fumar o estar cerca de alguien que esté fumando. Fumar aumenta el riesgo de desarrollar artritis reumatoide y empeora la enfermedad. Aprende a manejar el estrés. El estrés es un detonante de la enfermedad.

Realiza alguna actividad o pasatiempo que te guste y te provea tranquilidad, como leer, ver series de televisión o películas, apreciar arte, escuchar música o meditar. Si el estrés interfiere con tu rutina, busca apoyo de un profesional de la salud mental. Aliméntate bien, opta por una dieta sana, balanceada y variada. Para un patrón de alimentación individualizado, consulta a un nutricionista dietista licenciado. Mantente activo. Realiza alguna actividad física de bajo impacto.

El ejercicio físico mejora la salud en general, ayuda a mantener los músculos sanos y fuertes, mantiene la movilidad de las articulaciones, la flexibilidad, y te relaja. Puedes caminar, bailar, hacer estiramientos, llevar a cabo ejercicios en el agua, practicar yoga, o taichí. “Lo que te permita tu cuerpo”, dice el doctor Sierra. Y muy importante: descansa, el descanso le viene bien a la recuperación, ayuda a reducir la inflamación y el dolor.