¿Cuáles son los tratamientos disponibles para la artritis reumatoide?

Las opciones de tratamiento las determina el reumatólogo tomando en cuenta diversos aspectos del paciente.

La artritis reumatoide es incurable. En la actualidad hay tratamientos innovadores seguros y eficaces, como los antiinflamatorios o las terapias biológicas administradas fácilmente en forma de inyección subcutánea que ayudan a aliviar el dolor, reducir la rigidez y la inflamación de las articulaciones, y evitar un daño mayor. Las personas que reciben tratamiento temprano logran sentirse mejor más rápido, y tienen más probabilidades de llevar una vida activa, asegura el reumatólogo Radamés Sierra Zorita.

La opción de tratamiento la determina el reumatólogo tomando en cuenta la salud general del individuo, la edad, y otros medicamentos que esté tomando. El médico también toma en consideración el nivel en que se encuentra la enfermedad, la gravedad de los daños ocasionados a las articulaciones o a los órganos, la eficacia y seguridad de la terapia, cada cuánto tiempo se administrará el medicamento y los posibles efectos adversos.

Los medicamentos biológicos se usan en personas cuya artritis es entre moderada y severa. “En tres meses, si yo no veo que el paciente se está moviendo en la dirección que yo quiero, ya empiezo a pensar en medicamentos biológicos. Hay gente que le coge miedo a los medicamentos. El efecto secundario más grande de este medicamento, ¿sabes cuál es?: te puede curar. Los medicamentos son llevaderos y son tolerables”, certifica el incansable reumatólogo que confiesa que inicia sus labores diarias a las seis de la mañana y termina a las siete de la noche.

“Cuando yo estudiaba, lo único que había para darle al paciente eran sales de oro. Y tú esperabas a que el paciente tuviera una erosión por placa para darle sales de oro. Hoy día, los medicamentos para la artritis reumatoide son muy eficaces y muy seguros”, comenta Sierra. Para el especialista esto debe quedar claro en los “pacientes”, de manera que pierdan el miedo a ingerir medicamentos y se adhieran a las terapias que detienen o retardan la progresión de daño a las articulaciones.

Ten paciencia con el tratamiento. Algunas personas mejoran rápidamente; otras demoran porque somos diferentes. Todo tratamiento requiere supervisión y ajuste frecuente por parte del reumatólogo.