Alto el precio del buen cuidado de nuestros seres queridos

Se calcula que en Puerto Rico hay 460 mil personas consideradas cuidadores

La publicista Alexa Valencia hubiese querido terminar una maestría pero no ha podido. Aunque tiene un empleo a tiempo completo, ha tenido que utilizar parte de sus ingresos para cuidar de su padre que padece de demencia. Ella es hija única y ha tenido que hacerse cargo de su padre al cien por ciento.

Pese a contar con un salario y los beneficios del Seguro Social de su progenitor, Valencia enfrenta los retos financieros de cuidar un ser querido en casa, ya sea por alguna condición de salud o relacionados con la edad. Son desafíos que viven muchos cuidadores y que han incrementado mucho más con la pandemia COVID-19.

Una encuesta de AARP sobre este tema demuestra que cuidadores latinos gastaron, en promedio, $9,022 anuales o el equivalente al 44% de sus ingresos, una cifra mucho más alta que la media nacional de $6,954. Ajustada para la inflación, esta suma asciende a cerca de $10,000 anuales.

De acuerdo con datos proporcionados por Gilberto Cabrera, asesor de relaciones externas de AARP en Washington, tres de cada diez cuidadores latinos en Estados Unidos se han visto obligados a recurrir a sus ahorros para cuidar de un ser querido en casa; uno de cada seis se ha visto en la necesidad de reducir el monto que ahorra para su jubilación; uno de cada siete ha invertido menos en sus propios cuidados de salud; más de uno en diez ha gastado dinero de sus ahorros de jubilación; y uno de cada diez se ha visto en la necesidad de pedir un préstamo para poder cubrir las tareas diarias de atender a un ser querido en casa.

En Puerto Rico, el cuadro empeora ante la situación económica del gobierno que no cuenta con fondos para proveer los servicios necesarios para la población de adultos mayores.

“Aquí en Puerto Rico es muy similar la situación que enfrentan muchos cuidadores y cuidadoras en toda la nación, pero por nuestras particularidades, y la falta de acceso a programas federales, se recrudecen muchos de los aspectos que impactan a una persona que cuida o apoya a un ser querido”, explicó José Acarón, director estatal de AARP PR.

Se estima que en el país hay sobre 460 mil personas consideradas cuidadores y estas personas gastan alrededor de tres billones de dólares de sus finanzas, dinero que le ahorran al erario por el servicio que le están brindando a sus seres queridos, muchas veces sin ningún tipo de apoyo, según detalló Acarón.

Si bien es una gran satisfacción personal el poder atender a un familiar o ser querido, “esta situación no solo impacta las finanzas del cuidador sino también impacta la fuerza laboral, la vida personal y todo el núcleo familiar del cuidador”.

Por otro lado, Acarón planteó que hay que reconocer el rol de los cuidadores en la comunidad, en la sociedad y en el sistema de salud de la isla.

“En Puerto Rico tenemos menos recursos para apoyar a nuestros seres queridos. No tenemos servicios para el hogar o son bien limitados, como las amas de llave, los servicios de transportación y alimentos… Todo es bien limitado, y además, aquí no se ha desarrollado una industria de cuido como tal, como los nursing homes en Estados Unidos”, señaló el director estatal de AARP PR.

Basado en estudios realizados en Puerto Rico, precisó que el 87 % de la población de adultos mayores quiere envejecer en su hogar y solo el 2 % vive en instituciones.

“Aquí no hay una red de apoyo ni servicios para que la gente pueda permanecer en su casa con dignidad e independencia, por lo que ese rol recae sobre las familias o sobre el cuidador del ser querido. Tenemos que desarrollar políticas para que se reconozca el rol del cuidador, para que se apoye, se eduque y que pueda tener acceso a servicios legales, financieros, servicios sociales y adiestramientos de cómo cuidar a su ser querido”, puntualizó Acarón.

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